
Ayer llegué a casa después de un día durillo y me senté en el sofá, a relajarme un rato. Agarré 'Nosotros' de Zamiatin y avancé un par de capítulos (lo bueno se disfruta despacio), pero mi cuerpo me pedía 'más movimiento'. Así que me fuí al cuarto y saqué 'Las cenizas de Salvochea', de David Franco Monthiel de mi estantería. Me vinieron a la mente algunas escenas memorables; el mítin-fiesta de fin de campaña en Cádiz con casi 100 personas abarrotando la pequeña peña y David recitando en el miniescenario; las charlas inesperadas con colegas sobre lo que mola Guy Debord; la necesidad de 'hacer nuestro el mensaje' y demás idas de cabeza. Y me alegré al pensar que el 20N, celebraríamos 'en comunidad' la existencia de EL MAL, que nos alienta a disfrutar del arte. ¿Qué mejor fecha para celebrar, con poesía?. Joder, qué bien me lo pasé anoche, sentado en el sofá.
Al César lo que es del César
23 puñaladas.
Ya sabéis: ¡EL SITUACIONISMO NO HA MUERTO!
Y no lo dudéis ni un segundo: Las cenizas de Salvochea.


Gracias!
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